Estar bajo custodia de las autoridades de inmigración es una situación difícil, pero es fundamental recordar que toda persona detenida conserva derechos legales esenciales en los Estados Unidos.
Entre estos derechos se encuentran el acceso a atención médica, la posibilidad de comunicarse con sus familiares y el contacto con un abogado.
Además, nadie está obligado a firmar documentos si no está de acuerdo con su contenido o no lo comprende plenamente.
Dependiendo de cómo haya sido el ingreso al país y su historial, existen opciones para obtener la libertad, como la solicitud de una fianza o el beneficio de libertad bajo palabra.
En casos más complejos, herramientas legales como el «Habeas Corpus» pueden representar una alternativa para salir del centro de detención.





